Ideas & Consejos
Distinto a lo que la mayoría supone ser “jefe” es un trabajo difícil al que muchas veces accedemos sin conocer que debemos hacer, ni cómo debemos hacerlo…
Corrige suavemente, recompensa fuertemente!!!
Cuidando las buenas formas para ser bien recibido, procurando el clima y la comunicación necesaria para corregir desde el convencimiento.
Hay en el día un sinfín de resoluciones que pueden dar paso a la más variada acuarela de opiniones.
Digamos basta a las discusiones donde se argumentan pareceres!!!
Hay en el día un sinfín de resoluciones que pueden dar paso a la más variada acuarela de opiniones. “…Que a mí me parece esto, que a mí me parece aquello….”. Son claramente pequeños, o a veces no tanto, intercambios subjetivos de sentencias, que aunque no estén cargados de malas intenciones, se tiñen de pasiones que, incluso a veces, logran paralizar la buena toma de decisiones, produciendo además, una puja que logra distanciar a quienes debieran enriquecerse con la diversidad.
Cuando el tiempo ya no nos alcanza, cuando a pesar de que no podemos estar en el mostrador queremos que se atienda bien, cuando quedan tareas pendientes que son indispensables llevar a cabo en nuestro comercio, en síntesis, cuando nos corrimos del mostrador para atender otras cuestiones propias del crecimiento, queremos que nuestro comercio sea igual o mejor que siempre, llega el momento de confiar en el indispensable trabajo del encargado.
El indispensable trabajo del encargado del mostrador.
Por supuesto que debo aclarar, que hay una gran diferencia entre el mejor vendedor del mostrador y el encargado. Un encargado puede atender, pero mientras lo hace estará atento a lo que está pasando a su alrededor, viendo el desempeño de los otros vendedores, promoviendo una atención profesional, creando un clima conveniente para las mejores ventas…
No habíamos quedado que buscábamos empleados con ganas de crecer, que nos interesaba que tengan ciertas inquietudes profesionales???
Alguno de sus empleados quiere estudiar… ¿un problema o una oportunidad?
Claro que recuerdo que en la entrevista previa a emplearlos preguntamos minuciosamente si tenían pensado estudiar, ya que nuestros horarios no eran lo más propicio para pensar en una amplia disponibilidad horaria a favor del estudio…
El ingreso de clientes en el comercio es algo que definitivamente no podemos controlar, y poniendo una lupa en el tema, le diría que casi siempre entran por una suerte de tandas, como si todos estuvieran esperando en la esquina para entrar juntos.
¿Qué podemos hacer cuando no entran clientes a nuestro comercio?
Lo primero que deberíamos pensar, si es que el “vacío” es mayor al habitual, ¿Por qué no vienen los clientes?, pero claro, eso para pensarlo un poco más profundamente, y le doy mi palabra que lo veremos próximamente.
Sin importar el tamaño del comercio, sin importar el programa que utilice para llevar adelante la administración, sin importar si se trata de un comercio de muchos o pocos años en el mercado, no puedo salir de mi asombro cuando escucho “…anotame 100 de éstos o aquellos…” sin más análisis que saberse experimentado en el “arte de que no falte”.
¿Cómo decidimos…, que cantidad compramos???
Si repasáramos un poco más en profundidad la frase “…anotame 100 de éstos…”, sin dudar, podemos llegar juntos a las siguientes conclusiones:
Si el título le suena a fútbol no está tan desacertado, es más, le diría que como le ocurre seguramente a Ud., todo es oportuno cuando tenemos vocación de reflexionar…
Pequeños aciertos, grandes logros, pequeños desaciertos, grandes fracasos.
Vamos a trabajar para que en nuestro comercio todos los días, no existan los “pequeños” desaciertos, porque sabemos que sólo los aciertos, harán a nuestro comercio exitoso!!!
Sabido es que el capital más importante de cualquier negocio son sus clientes, coincidiremos seguramente que “no hay éxitos sin clientes”.
Los buenos clientes son importantes para nosotros y nuestros competidores.
Y podíamos agregar que, sin otro motivo que la reflexión sobre éste tema, los clientes que son buenos e importantes para nosotros “casualmente” lo son también para nuestros competidores…
Muchas veces, producto de muchas excusas, justificadas o no, no le damos a la exhibición de nuestros comercios la importancia que merece.
La importancia de una buena exhibición
Pareciera que no lo consideramos una herramienta importante en la comercialización, porque de otra manera no se explica ver vidrieras sin renovaciones por años…, productos exhibidos con tierra de días…, o simplemente con productos expuestos sin ninguna norma estética e inclusive sin su correspondiente precio.
Muchas veces, producto de muchas excusas, justificadas o no, no le damos a la exhibición de nuestros comercios la importancia que merece.
La importancia de una buena exhibición
Pareciera que no lo consideramos una herramienta importante en la comercialización, porque de otra manera no se explica ver vidrieras sin renovaciones por años…, productos exhibidos con tierra de días…, o simplemente con productos expuestos sin ninguna norma estética e inclusive sin su correspondiente precio.
Muchas veces, en nuestros comercios, hay cosas que inexplicablemente no suceden. Y remarco “inexplicablemente” porque sabemos lo que tenemos que hacer, sabemos quién lo tiene que hacer y sabemos cómo lo tenemos que hacer. Entonces, después de enojarnos, de buscar un responsable o una razón, llega el punto en el que aparece una angustiante frustración que corroe todo lo bueno que hacemos, cuestiona todos los aciertos e inclusive, nos hacer sentir que nunca podremos avanzar sobre un asunto que, a priori no debería ser una dificultad, pero que el no resolverlo termina perjudicando al más aguerrido espíritu emprendedor.
Evitando la frustración, cuando las cosas no suceden…
Entonces, igual que Ud. me pregunto ¿Por qué no lo podemos hacer? Creo que la respuesta, una vez más, está del lado de una comunicación efectiva. No hablo de hablar más fuerte a sus empleados, ni hablo sólo del tipo de lenguaje, hablo de la conjunción necesaria entre el tipo mensaje y medio donde transmitirlo.
Por haber tenido la enriquecedora experiencia de participar de los distintos eslabones de la cadena comercial, conviví con ésta pregunta durante parte de mi vida, y hoy quiero compartir con Uds. algunas reflexiones que pueden llevarnos a una respuesta.
¿Vendemos lo que queremos?
Los comercios que son atendidos por sus dueños, en algunos casos cumplen con ésta premisa ya que pueden “orientar” a los clientes hacia productos que le resultan más rentables, no necesariamente de segundas marcas, sino en muchos casos más convenientes por la buena relación con algunos proveedores en detrimento con la relación de otros.
























